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10 razones por las que no acaba de funcionar Viva la vida

El próximo mes de mayo el magazine vespertino de los fines de semana de Telecinco cumplirá dos años en antena. Y no lo hace en su mejor momento, de hecho nunca ha tenido un “mejor momento” a excepción de algunas semanas en sus inicios. Tras todo este tiempo, este programa Frankestein sigue dando bandazos sin enganchar al espectador.

William Randolph Hearst acuñó la máxima en periodismo que asegura que “No dejes que la realidad te estropee un buen titular” y en ocasiones estos, los titulares, pueden ser muy injustos cuando se habla de profesionales del medio. ¿Qué por qué digo esto? Porque se ha sido hasta cruel con Emma García cuando hace unos meses pasó a ser presentadora de Viva la vida intercambiando las tareas de presentación de este programa y el de Mujeres, hombres y viceversa con Toñi Moreno. A la andaluza se le encumbró, a la vasca se le machacó y ahora parece que las bajas audiencias de Viva la vida sean culpa de Emma cuando este programa nunca ha gozado de un respaldo ni tan siquiera óptimo entre la audiencia.

Viva la vida agoniza prácticamente desde que nació. Tan solo durante los primeros meses su audiencia fue medianamente buena, aunque la última etapa de Moreno al frente no fue mucho mejor que la actual de Emma, pese a que con esta ha tenido sus mínimos históricos en las últimas semanas. No es culpa de ella. Y es que entre sus buenas audiencias y su mínimo apenas hay 2 o 3 puntos, una diferencia poco destacable que muestran la regularidad del programa sí, pero una regularidad a la baja. Telecinco no tira la toalla pero la marca Viva la vida no funciona, ¿qué tal un nuevo programa con el mismo equipo pero que cubra los errores actuales que tiene el programa?

  1. Un programa sin personalidad

Hay programas Frankestein que enganchan por su ritmo (Ya es mediodía) y los ha`y que no, como este. Programas que mezclan de forma escandalosa y sin pudor temas pero que nos mantienen pegados a la pantalla, esto no pasa con Viva la vida. Igual mezcla sucesos, que personas desaparecidas, que política, que GH, que recetas de cocina –una sección muy de los 90 y que ya no seduce en las escaletas de cualquier magazine-, entrevistas… un caos.

  1. No hay efecto sorpresa

Lo malo de un programa de televisión es pasar desapercibido y este uno de los errores de Viva la vida. No hay efecto sorpresa o motivo por el que quedarse un fin de semana por la tarde en casa para verlo, le falta ese efecto sorpresa que le haga al espectador apuntarse en la agenda que el sábado algo va a ocurrir o alguien va a acudir al programa para no perdérselo.

  1. Faltan invitados de renombre

Tampoco hay grandes invitados como ocurre en otros programas como El Hormiguero o el Deluxe que sí te hagan poner T5 y preferir ver el magazine de Emma García antes que los Multicines de serie B de Antena 3. Al menos en Qué tiempo tan feliz tenías el morbo de comprobar como estaban en la actualidad las viejas glorias del cine, la cultura y la televisión.

  1. Falta presupuesto

Todo ello se resume en una palabra: falta presupuesto. Y por ello seguramente no pueda hacer un despliegue de invitados como los programas anteriormente citados. Y sin inversión, poco relumbrón, las cosas como son.

  1. ¿Y si vemos lo que se hace fuera?

Viva la vida bebe de una fórmula agotada, la de los magazines clásicos. ¿Y si se hubiera planeado desde el principio como un programa más original cogiendo ideas de lo que se hace en otras partes del mundo. No se trata de copiar, sí de inspirarse.

  1. Un programa demasiado blanco

Al público de Telecinco, en parte, le va la caña y posiblemente Viva la vida es demasiado light para ellos. Puede ser una razón más por las que no engancha. No hay peleas en directo ni huidas como en Sálvame, todo es más sosegado y tranquilo. ¡Con lo heavy que llegó a ser el A tú lado de Emma!

  1. Una estética poco acogedora

La puesta en escena es importante a la hora de llegar al espectador y que este se familiarice con él. Viva la vida tiene un plató desangelado, poco compacto, sin mesa de debate, sin ese paripé que a veces nos muestra la cadena en otros programas…  y esto la resta personalidad.

  1. Más de lo mismo

Visto un Viva la vida vistos todos y esto es lo malo. Al menos en Qué tiempo la vida la personalidad arrebatadora de María Teresa Campos era capaz de llenar la pantalla. No digo que Toñi y Emma no tengan, ni mucho menos, pero es un programa que no supone nada nuevo en el panorama televisivo. De hecho hay ofertas de importación en la TDT a la misma hora que sí ofrecen un contenido diferente.

  1. ¿Mayor duración?

Quizás el programa necesita una vuelta de tuerca, que el espectador sienta que tiene enfrente un programa más ambicioso y qué mejor que llenar toda la tarde con él ofreciendo un contenido explosivo, más pensado, más espectacular al fin y al cabo.

  1. ¿Es realmente un programa necesario?

Aunque lo peor es esto: ¿es realmente necesario? ¿no conseguiría T5 la misma audiencia (cuotas del 8 al 11% de share) emitiendo películas con el ahorro económico que esto supondría y teniendo  como tiene ya varias ventanas en directo los fines de semana como Deluxe, Debate y Socialité?

Viva la vida nació malito y así sigue.