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Alba Carrillo actúa en GH VIP 7 como la típica rubia, mala y déspota de serie de un instituto americano

Ni mucho menos lo hace queriendo, se ve a la legua y su madre lo corrobora en plató, Alba Carrillo es como la vemos en la casa de Guadalix de la Sierra. Una niña mona (natural o no) a la que siempre le han dicho que hace todo bien pero que, sin embargo, hace gala de formas más que discutibles (a su concurso me remito) Sin duda, una de las “villanas” de GH VIP 7.

A estas alturas de concurso, nadie puede creer que cuando Carrillo salga nominada no se irá fuera a la primera de cambio. Aunque bueno viendo los extraños sorpassos que tienen lugar durante las galas todo puede pasar en Gran Hermano VIP…

Alba Carrillo está haciendo un pésimo concurso, malísimo. Sin duda para los fans del programa fue una de las alegrías cuando la cadena anunció su fichaje como concursante, pero el transcurrir de las semanas nos está dejando ver otra Alba cuya popularidad ha caído en picado.

Nos la creíamos como personaje. Con su pose y forma de hablar de niña pija venida a más. Como una chica rubia, modelo y colaboradora de televisión digna de una portada del Hola dado su pasado verdaderamente VIP por sus romances con deportistas de élite. Alba Carrillo llegó a ser modelo internacional hasta que… hasta que las polémicas y los deluxes entraron en su vida y rebajaron su caché como famosa de alta gama para ser considerada famosa de alta gama pero de categoría B.

Alba llora mucha veces de rabia porque no le salen las cosas como ella quiere

Alba Carrillo hace gala de un servilismo a Mila exagerado, sabiendo la fuerza de ésta a posteriori gracias a su ventana de opinión diaria como es Sálvame. Alba necesita también amigos en los medios para seguir durante mucho tiempo como colaboradora de televisión. Ha hecho mal en hacer mugrepandi e ir en contra de concursantes como Adara, muchas veces sin sentido, simplemente por el mero hecho de atacarla.

A veces olvida su pose de niña rica, como las típicas malas y déspotas de un instituto americano que hemos visto en infinidad de series y películas de televisión. De esas que ganan títulos de belleza y se lían con el capitán del equipo de rugby. Y baja a los infiernos y al ridículo, como cuando imitaba a Adara como una niña pequeña o cuando la llamó tonta del culo. O esos lloros exagerados repletos de rabia contra Kiko o Irene. Porque es eso lo que le sobra a Alba muchas veces: rabia porque las cosas no salen como ella quiere.

Alba cuando discute se mira a los espejos, quiere ver que aún sacada de sus casillas está mona. Incluso se enfrenta a Zeppelin, la productora, y habla de cachés dentro de la casa. No está disfrutando de su concurso. Un colaborador de televisión dijo que Alba está más pendiente de fuera que de dentro, y no puedo estar más de acuerdo. Alba no ha desconectado de su figura como famosa para disfrutar de la experiencia.

Sobraba y mucho su blog incendiario contra Miguel Frigenti y Belén Esteban, algo que corrobora otra vez más que Alba está dentro pero con la cabeza fuera y eso es imposible para que te salga un buen concurso. Cuando salga nominada, debe ir a la calle, a esa en la que tanto piensa y que ahí siga con su Gran Hermano, adora a las cámaras.