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La absurda hipocresía de Antena 3 con el mundo del corazón

Simple postureo. Lo de A3 con el corazón solo es eso. No se entiende que una cadena generalista que ha tenido grandes éxitos en este sentido, reniegue desde hace décadas de un género que sigue en plena forma, demandado por los telespectadores y que podría ayudar a levantar su agónico prime time. Lo de Arusitys Prime ha sido un quiero y no puedo, un error más.

Hace un par de días, Antena 3 anunciaba que retiraba y mandaba a talleres el nuevo programa de Alfonso Arús en horario de máxima audiencia, Arusitys Prime, tras su descomunal fracaso en audiencias. Se estrenó muy discreto con apenas un millón de fieles y un 9,1% de cuota de pantalla, pero en su segunda emisión la cosa fue peor cayendo hasta el 6,5% de share y poco más de 670.000 espectadores. Un auténtico despropósito. La cadena ha dicho que le dará una vuelta para volverlo a emitir, lo dudo. De hecho, se cuentan por capazos los programas y series que un día se fueron a talleres y luego nunca jamás volvieron.

Antes de su emisión, la intención parecía buena. Por fin, Antena 3 dejaba de ser esa pecera dónde todo está grabado -un buen simil, idea de Jorge Javier Vázquez- y se lanzaba al directo los viernes por la noche. Una nueva cara (Arús) y por fin hablaba del corazón “largo y tendido”.  Pero el estreno descafeinó las esperanzas de muchos, no había por dónde coger el programa: lento, poco interesante, invitados (excepto Las Campos) no lo suficientemente atractivos para un prime time… un batiburrillo de ideas que han hecho que Arusitys Prime sea el enésimo fracaso de Antena 3 en prime time exceptuando Tu cara me suena y La Voz porque no, la principal cadena de Atresmedia ya no tiene nada más. Las cosas como son.

A3 debería rescatar Dónde estás corazón

Lo de la cadena con el corazón es una auténtica hipocresía editorial, las cosas como son. T5, al menos, sabemos que no va de nada, para bien o para mal. Muestra sus cartas, con el corazón y los realities como pilares del ADN del grupo, y no pasa nada. Entiendo que si la televisión pública, la que pagamos todos, tuviera una programación como la de T5 mucha gente se echara las manos a la cabeza porque pasarse cada semana más de 35 horas hablando de corazón no es servicio público. Pero no es el caso, A3 y T5 no deben tener complejos, y si no a las audiencias nos remitimos: Antena 3 ha conseguido en noviembre su peor audiencia en 28 años (algo que recuerda de una manera no muy elegante T5 en sus promos como una llamada a los anunciantes. Y es que , igual que hay que saber perder, hay que saber ganar).

Porque no nos engañemos lo de A3 con el corazón no fue un divorcio pensado y programado, fue un divorcio a la fuerza. Si DEC hubiera seguido ganado los viernes a Sálvame Deluxe hubiera seguido durante años, o si aquel programa de tarde llamado Tal cual lo contamos hubiera tenido buena audiencia, la cadena hubiera seguido apostando por este género defendiendo la idea de que “el espectados demanda este tipo de programas”. Pero ambos terminaron haciendo aguas y A3 aprovechó para pintarse la cara blanca, sacar pecho en titulares y frente a los anunciantes. El corazón no se había ido de A3, permanecía agazapado en una caja en el sótano de la cadena.

Susanna Griso ha echado mano de él de manera continuada en Espejo Público. De otro modo, incluso Motos ha husmeado en El Hormiguero con preguntas personales. Y lo último Arusitys Prime dónde A3 ha decidido cruzar la línea y volver al corazón con invitados y periodistas “peleándose” y hablando de exclusivas, informaciones falsas… ¡Y NO PASA NADA! ¿Un anunciante o un espectador que sigue las noticias de Antena 3 o ve sus concursos va a dejar de ver o anunciarse porque A3 emita corazón? Lo que hay que hacer en pleno siglo XXI es abrir la mente. T5 siempre ha entendido que ahí hay audiencia y una cadena de tv privada debe buscar rentabilidad no sumar hasta 5 prime times seguidos por debajo del 10% de share, con cine archirrepetido y con una programación que apenas se abre al directo por las mañanas y durante los informativos. Los pasillos de A3 durante los fines de semana deben ser algo parecido al desierto.

Si se cruza el límite con el corazón se cruza de verdad, pero no se emite ese Arusitys Prime que ha sido un quiero y no puedo

A3 debería despojarse de su absurda hipocresía con el mundo del corazón y leer un poco más las redes sociales. No pasa nada por recuperar una marca que la gente ya conoce como ¿Dónde estás corazón? -sea con Arús o con Cantizano al frente, ambos en nómina en el grupo- y con periodistas del corazón que el público reconoce: Mariñas, José Antonio Herrera, Ángela Portera, Carmen Pardo… ¿o por qué no? descubrir otros periodistas de crónica social o fichar a algún colaborador de Sálvame a fuerza de talonario. Los programas de T5 contestarían y llegarían incluso a retroalimentar al propio corazón de Antena 3.

Y si no ahí están las audiencias: El Peliculón hace millones de años luz que no puede con Sábado Deluxe y el inmovilismo de A3 durante los fines de semana ha hecho que programas como Socialité les doblen la audiencia en las mañanas, e incluso que Viva la Vida no obtenga mucha menos audiencia que unos multicines en horas bajas e incluso liderando éste el último tramo. El corazón da audiencia. Lo que no da es una programación en bucle, con seriales en la tarde (sobre todo Puente Viejo ya por debajo del 10%), concursos que la gente se ha cansado de ver -no hay emoción, siempre lo mismo-, unas noches que no tienen ese punto de espontaneidad, emoción y directo que llame de verdad la atención del espectador.

Si se cruza el límite con el corazón se cruza de verdad pero no se emite ese Arusitys Prime que ha sido un quiero y no puedo. La audiencia necesita un programa vivo, que le empuje a permanecer despierto, no a pegar cabezazos y cambiar de canal. Y si no, ahí están las audiencias, palabra de santo.