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Las despedidas cada vez duelen más en el taller. María Esteve cuarta expulsada de Maestros de la Costura Celebrity

El cuarto programa de Maestros de la Costura Celebrity llevó la competición a un nuevo nivel. Entre tejidos de tapicería, estrategias inesperadas y una prueba de expulsión cargada de emociones, los aprendices demostraron que en este taller no basta con coser bien: hay que jugar con inteligencia. ¿Quién se convirtió en la revelación de la noche? ¿Y quién tuvo que despedirse del delantal? Te lo contamos.

La chaqueta perfecto se reinventa con tejidos de tapicería

El programa comenzó con un reto que ponía a prueba la precisión y la creatividad de los aprendices: reinterpretar la icónica chaqueta perfecto con tejidos de tapicería. Un material rígido y complejo que podía convertir cualquier prenda en una armadura si no se manejaba con destreza. Para añadir dificultad, la prueba se realizó en parejas y Mónica Cruz se quedó sola, enfrentándose al desafío sin apoyo.

El invitado especial de la noche fue Lorenzo Castillo, interiorista y experto en estampados, que no solo se sumó al jurado, sino que además vio cómo los aprendices trabajaban con telas de su propia colección. La prueba dejó momentos memorables. Terre se emocionó contando que le dedicaba su diseño a su gran amigo ‘La Estrella’ que falleció recientemente. Mónica consiguió hacer las paces con la máquina de coser y Óscar Higares y Carmen Farala sorprendieron al jurado el diseño más fiel al patrón original. Tanto, que Óscar no dudó en probárselo, dejando claro que el trabajo en equipo había dado sus frutos.

La gran sorpresa fue Palomo, que no pudo resistirse a la tentación y bajó al taller para coser junto a los aprendices. Un gesto poco habitual que dejó claro que, cuando la pasión por la moda está presente, las manos acaban en la máquina de coser. Finalmente, el triunfo fue para la sorprendente dupla formada por el ex torero y la drag queen. Y, como regalo de cumpleaños, Carmen Farala fue reconocida como la mejor aprendiz de la prueba.

Una lección que marca el futuro de la competición

Tras el primer desafío de la noche es innegable el crecimiento técnico de los aprendices, pero aún flaquean en algo esencial en la costura: la elección de los tejidos. Para corregirlo, el jurado les ofreció un verdadero regalo (o advertencia disfrazada): la mítica masterclass de Lorenzo Caprile sobre telas. Con libreta en mano, todos tomaron nota de cada consejo, conscientes de que, a partir de ahora, sus elecciones de materiales serían miradas con lupa.

Oviedo, estrategia y un reparto de equipos inesperado

La segunda prueba trasladó a los aprendices a Oviedo, ciudad que se está consolidando como referente en el mundo de la moda gracias a su evento Oviedo es Moda. Allí, los concursantes tuvieron que replicar dos diseños de la última colección de Celia B, caracterizada por su audaz combinación de colores y estampados.

Pero antes de comenzar, la mecánica de elección de equipos dio un giro inesperado. Mónica Cruz y Edu Soto, los dos últimos clasificados en la primera prueba, fueron nombrados jefes de taller. Para escoger a sus compañeros de equipo tuvieron que decidir con quién no querían trabajar en esta ocasión. Edu no dejó pasar la oportunidad de separar a Pilar Rubio y Carmen Farala, dos de las rivales más fuertes, para evitar enfrentarse a ambas en una posible eliminación. Como ventaja por haber sido la mejor en la prueba anterior, Farala asignó los diseños a confeccionar. La jugada fue clara: el vestido más complicado lo haría el equipo de Mónica.

El reparto aún no estaba cerrado. Laura Sánchez quedó fuera en la primera selección algo que la dejó con sensaciones encontradas: “Estas manitas valen oro. Pero me he sentido un poco fuera y un poco Picasso”. Para decidir su destino, los jefes de taller tuvieron que pujar con su bien más preciado, el tiempo. Edu se arriesgó pujando más minutos y se quedó con Laura en su equipo. Así, los talleres quedaron conformados con Mónica al frente del equipo naranja junto a Terre, Pilar Rubio y Óscar Higares, y Edu liderando el equipo verde con Eduardo Casanova, Carmen Farala, María Esteve y Laura Sánchez.

Sin embargo, la estrategia no siempre garantiza el éxito. A pesar de contar con más manos y, en apariencia, con el diseño más sencillo, Edu Soto no logró organizar a su equipo, que se enredó en los detalles técnicos del vestido y terminó bloqueado. Por otro lado, Mónica se redimió de su último puesto en la prueba anterior con una gestión impecable del taller. Con un equipo más pequeño y un diseño más complejo, organizó el trabajo con calma y sacó adelante la prenda con solvencia. Su trabajo tuvo recompensa y no sólo llevó a su equipo a la barandilla si no que fue nombrada como mejor aprendiz del exterior.

Encaje, tocados y una despedida emotiva

Para el último reto de la noche, el taller recibió a dos invitados de excepción: Betto García, diseñador de tocados que pasó de vender en el top manta de Brick Lane a que sus piezas brillen en Ascot, y Lorena Castell, quien ha lucido sus tocados en su show ‘Bingo para señoras’. El reto consistió en confeccionar un conjunto de lencería con un tocado a juego, una prueba delicada y técnica que requería precisión y conocimiento de los tejidos. Era la prueba ideal para Terre, pero esta vez tuvo que verla desde la barandilla.

La gran sorpresa de la prueba fue Edu Soto, quien, con la ayuda de Pilar Rubio y el imperdible, confeccionó un dos piezas impecable, respetando el tejido y los acabados. No todos corrieron la misma suerte. Carmen Farala erró en la interpretación de la prueba y presentó un bañador en lugar de lencería, mientras que María Esteve mezcló tejidos incompatibles, afectando la estructura de su diseño. La presión pasó factura a Farala, quien vivió un momento de vulnerabilidad al sentir que su autoexigencia le había jugado una mala pasada. “A veces yo también fallo” confesaba tras quedar penúltima en la prueba de expulsión.

Finalmente, fue María Esteve quien tuvo que despedirse del taller, dejando un vacío en la competición. Cuatro programas han sido suficientes para demostrar que en Maestros de la Costura Celebrity nada está escrito. Cada puntada cuenta y cada decisión, estratégica o técnica, puede cambiarlo todo.